sábado, 23 de febrero de 2013

PARA IMAGINAR LA DISTRIBUCIÓN


Nota I.- 
El MIR, dale las vueltas que quieras, no es más que la suma de un conjunto de comportamientos. 

Comportamientos de los legisladores que determinan las normas que lo rigen, comportamientos del santa santorum que diseña la prueba en el Ministerio de Sanidad, que intenta determinar su grado de dificultad del examen, y por tanto elabora y/o encarga, y posteriormente selecciona las preguntas por los medios que sean, más o menos aleatorios. A esos comportamientos se suman los de los preparadores con sus métodos pedagógicos y herramientas de referencia, y el comportamiento y circunstancias de cada uno de los preparandos, durante la licenciatura previa, durante su dedicación posterior si la hubiera, y durante la preparación.

El resultado final no es más que la correlación de todos los comportamientos y circunstancias, del tiempo anterior y del día del examen, que se expresa en  una distribución que se mueve dentro de un área, un área de incertidumbre que tiene sus límites más o menos borrosos. En la imagen la distribución está expresada por las funciones de densidad del conjunto de los MIRes del último decenio, y además el año pasado, que ya forma parte del actual decenio, simulados todos como sí se hubiera aplicado la misma nota de corte que este año, en cada uno de ellos.

Probablemente este año el resultado se ha salido de ese área en algunos intervalos de la distribución, por su facilidad, y marcará un nuevo límite del área. En eso ha consistido mi trabajo de estos años, en acotar ese área de incertidumbre, y establecer un modelo de posicionamiento y de referencia que pudiera servir durante la preparación, y ese ha sido mi fracaso, porque durante la preparación lo que se prioriza son otras cosas y no precisamente las referencias. El modelo de posicionamiento postMIR es un juego de aproximaciones, que fue la causa de mi inicio en este mundillo, y que ya no es mi prioridad, de ahí que este año no haya publicado la tabla POSICIONES y sus ajustes. 

Las plazas MIR no se eligen por las netas que sacas en el examen, se eligen por el nº de orden, y éste depende en primer lugar del número de presentados, y en segundo, del grado de dificultad del mismo, cuanto más difícil menos netas pero mejor nº de orden y cuanto más fácil más netas pero peor nº de orden. 

El año pasado fueron las lágrimas las protagonistas a la salida del examen, por su dificultad, y después se convirtieron en sonrisas conforme se alumbró la distribución... un examen difícil debe ser lo propio del MIR que es un examen para recién licenciados, el MIR debe de ser de su natural un examen cuyo contenido sea la medicina general, global y actual, estudiada en las facultades, ya que es el inicio del postgrado y parece que eso sea lo lógico. 

La recirculación debe de ser un ejercicio de libertad, y una excepción posible, si el mercado de trabajo funciona. La finalidad del MIR no debe de ser disponer de mano de obra barata y obligar con ello a la recirculación. Que hagan examen los responsables de las CCAA que dispararon la oferta en su día y provocaron el desbarajuste actual, que hagan examen, porque el Ministerio está atado de pies y manos en ese asunto, no es allí donde se decide el numerus clausus y la oferta de plazas MIR. Sí, ya sé, ellos publican la oferta pero son otros los que la deciden, ellos solo pueden consultar a las Sociedades y a las CCAA, y publican después de la decisión de estas últimas, y me imagino que advierten, pero me temo que ni caso. Espero que me corrija alguien si me equivoco, rectificaré inmediatamente. 

Nota II.- 
No olvidemos que el MIR, como prueba, es un sistema de ordenación para que los médicos recién licenciados en las facultades de Medicina españolas se asignen, por riguroso nº de orden en la prueba, una de las plazas ofertadas de formación especializada, ya que el título de especialista es necesario y obligatorio para poder ejercer la profesión en el SNS, la prueba MIR no es otra cosa. El verdadero MIR, la formación durante la residencia, empieza después, y es una relación de doble naturaleza, formativa y laboral, no se debe de priorizar lo laboral sobre lo formativo.

Las facultades de Medicina forman médicos, que es lo propio, y además ofertan el doctorado que es su postgrado. Quien diseñó el sistema de formación especializada, fuera de las facultades, encomendó su gestión a los ministerios de Sanidad y de Educación, y la formación a los centros acreditados del sistema sanitario y a las Sociedades Médicas, las facultades de Medicina no tienen arte ni parte en la formación especializada MIR, su participación es meramente formal a través de la Comisión Calificadora, y supongo, que a título personal más de un profesor, en la elaboración del banco de preguntas del examen.

La fijación de los numerus clausus y de la oferta de plazas MIR, entrada al grado y entrada a la formación especializada respectivamente, no depende del Ministerio de Sanidad, ni siquiera del Ministerio de Educación. Depende de un disparatado cúmulo de decisiones de múltiples instituciones que no hay quien las ponga de acuerdo, de hecho este año no ha habido manera de saber cual ha sido con exactitud el numerus clausus fijado y menos aún la matrícula efectiva, facultad por facultad, ni públicas ni privadas. Si ha de hacerse de forma planificada, que se sepa, y si ha de hacerse a través del libre mercado, que se sepa también.  

Las cosas han cambiado tanto en tan poco tiempo, que hasta el propio Ministerio de Defensa se ha tenido que buscar la vida para poder contar con médicos profesionales entre sus filas. Ante los reiterados fracasos de reclutamiento de profesionales, ha creado un sistema propio de acceso, previo al estudio de la carrera, con turno libre y de promoción. Ha firmado un convenio con la universidad de Alcalá para que, una vez seleccionados y siendo ya militares, reciban la enseñanza del grado de Medicina desde esa condición, firmando un compromiso previo de duración mínima de servicio en sus filas, una vez terminada.

Epílogo.- 
El consumo de recursos y de tiempo en la preparación del MIR, como prueba, solo está justificado por el ejercicio garantista de reválida objetiva en la ordenación de los recién licenciados para elegir plaza de formación especializada, y ojo, con una componente importante de azar, solo asumible por dos razones, porque la prueba es de libre concurrencia, y porque no se puede ordenar por baremo, ya que si se hiciera así, previamente habría que ponderarlos entre facultades y se armaría un guirigay.

Los recién egresados de Medicina en España, ven cercenada la concreción de su derecho de ejercicio profesional como médicos generales en la práctica, ya que el legislador ha dispuesto que el máximo empleador, el SNS, no podrá contratar a médicos que no sean especialistas, pero esa formación especializada no se da en las facultades sino en un sistema que fue diseñado en otra época, una época de sobreproducción de médicos previos y pocas plazas ofertadas, entonces la prueba solo podía ofrecerse como prueba de libre concurrencia entre médicos, no entre médicos recién egresados, ya que si no, se les dejaba a los anteriores con un palmo de narices. Si no se podían presentar a la prueba no se podían especializar.

Pero la prueba ha seguido la inercia de su origen y sigue siendo de libre concurrencia, esa libre concurrencia tiene ahora varios subconjuntos, los recién egresados, que no creo que superen el   30% de los presentados y, que por cierto, nadie lo sabe porque es un dato que no se publica, y alrededor del 70% el resto. En ese resto hay egresados anteriores que nunca se presentaron antes, repetidores que no pudieron elegir lo que querían, repetidores recirculantes con especialidad previa terminada o con renuncia a la plaza que eligieron sin terminar la formación en la misma, y luego los diferentes tipos de extranjeros, afectados o no por el cupo, que a su vez se subdividen en varios tipos cada uno.

En eso ha derivado el MIR, y esa es la causa por la que la mayoría de los licenciados en Medicina, por no decir todos, prioriza el MIR como necesidad para el mercado de trabajo frente al doctorado que se pospone, porque intuyen, y es verdad, que cuanto antes mejor, porque cada año que pasas sin hacer el MIR, desde que terminas la carrera, estás en inferioridad de condiciones respecto al resto. Cada año que pasa sin hacerlo cuesta, estadísticamente, unas netas de menos.

Extracto I.- 6 = 0 licenciado en Medicina ; 6 + 1 + 4 ó 5 = Médico especialista vía MIR, única vía existente en España para obtener la especialidad, y si quieres hacer el doctorado, eso es aparte, en la facultad de Medicina, durante el MIR o después, y sigue sumando.

Extracto II.- El MIR parece que ha de ser, prioritariamente, para los recién licenciados en Medicina en las facultades españolas, aunque eso no lo dice en ningún sitio. Al resto de médicos, sean españoles o no, sean especialistas o no, sean recirculantes o no, no se les impide presentarse, pero el conjunto de todos ellos suponen hoy alrededor del 70% de los admitidos en la prueba y es, en mi opinión, causa y consecuencia de la desnaturalización de la misma, que deviene del aumento de la oferta de plazas, que por cierto cuando se produjo años atrás nadie dijo nada.


Aquí, o se ofertaron plazas de más o no se liberó el numerus clausus a su tiempo, una de dos o las dos. Eso lo marca bien claro la gráfica desde el mismo inicio (2000/2001) del último decenio, la causa del desajuste de la oferta y la demanda fue que cada uno de los que intervienen, en una cosa y en otra, ha tirado de un lado de la soga, esa falta de acuerdo es la responsable del aumento de la oferta de plazas MIR (+32,47% y si no contamos Familia +46,60% hasta 2009/2010), y de no ajustar a tiempo el numerus clausus estabilizado años y años (haberlo hecho poco a poco desde 1995 que marcaba y especialmente desde el 2000 que marcaba más aún). 

Ello produjo un efecto llamada para cubrir la oferta desde el exterior, y a la vez la liberación del numerus clausus deprisa y corriendo desde 2005/2006, la creación de facultades públicas y privadas a tutiplen, porque todo parecía poco y había que aprovechar la ocasión, antes de que se cerrara.

Qué casualidad, más privadas en Madrid, tres además de la ya existente y una pública más de las tres previas, y más públicas en Cataluña, una por provincia y una en la capital, además de la dos previas, y una privada también para muestra. Luego, el resto de CCAA y sus provincias también, todos han querido una, pública o privada, en algunos casos conseguidas. El ejemplo más surrealista, la guinda de la tarta, ha sido Castellón, era poco una que han sido dos, una pública y otra privada en la misma ciudad y prácticamente a la vez. Al final 31 facultades públicas y 9 privadas. Cuarenta facultades de Medicina en total, la gran secada la gran remojada.

Para rematar la película faltaba la crisis, eso para terminarla de enredar y de paso poder echarle la culpa a otros y que todos tengan razón. Cero en autocrítica, cero en pactos, que lo facilita la dispersión de responsabilidades y competencias. Me acuerdo de Machado, don Antonio, al que ayer le dediqué una entrada por el aniversario de su muerte, en el exilio y allí sigue, los desencuentros vienen de lejos. "Españolito que vienes al mundo te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón".

Extracto III.- El MIR se ha convertido, para la mayoría, en un mercado de trabajo y no en un servicio de formación. Las decisiones tomadas por el Ministerio de Sanidad para modular la asignación de plazas, % del cupo, nota de corte, y segundo llamamiento, tratan de reconducir el tema desde lo que ellos pueden, pero repito, la fijación del numerus clausus y la oferta de plazas MIR no son de su competencia y decisión. Que cada palo aguante su vela.

3 comentarios:

  1. Anónimo23/2/13 9:56

    El tema del número de facultades de Medicina es algo que nunca he llegado a entender, especialmente el "boom" de las privadas. ¿Realmente es necesario tanto? Antes nos vendían que "hacían falta médicos", pero ahora la realidad es muy diferente.

    Yo tampoco quiero entrar a valorar la calidad de formación en las universidades privadas, pero de todos es sabido que cuando pagas, algo hay. Algo hay, porque la gente que conozco que viene de privadas tiene baremos impresionantes y exámenes MIR mediocres. No quiero generalizar, pero de momento se cumple. Igual que se cumple que no todas las públicas ofrecen la misma calidad, como todo.

    Pero bueno, es lo que hay y siempre ha sido.
    Un saludo!

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  2. Hola Anónimo, por ahora la única privada con antigüedad como para hacer el examen MIR era la universidad de navarra. Creo que el CEU este era el segundo o tercer año que presenta alumnos al MIR (que alguien me lo confirme por favor). El año pasado los dos mejores exámenes MIR fueron de la universidad de navarra y precisamente por el expediente finalmente obtuvieron el 2 y 6 puesto. Creo recordar que hubo unos 10 entre los 100 mejores y muchos de ellos con expedientes menores de 3 (algo no habitual entre los 100 primeros según las tablas de gangas). Así que, no es que no quieras generalizar, es que te has equivocado de pleno.
    Hay que ser prudente con las nuevas universidades privadas, aunque no sean santo de mi devoción...habrá que esperar a ver sus resultados en el único y final examen objetivo que tenemos en el sistema, el examen MIR.

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    1. Bien, concreto. Me refería a universidades de Madrid, y hablo de los casos que conozco. No tuve en cuenta Navarra, así que pido disculpas.

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