lunes, 18 de diciembre de 2017

¿Por qué en la prueba no hay temario?...

... por la naturaleza de la misma y por la naturaleza de la materia...

1.- Por la naturaleza de la misma

Es una prueba ordenadora para elegir plaza de formación sanitaria especializada que necesita preguntas de diferentes grados de dificultad y discriminación para que sean capaces de separar el resultado de los aspirantes a la diezmilésima y que se parezca en su distribución el máximo posible a la distribución de nº de orden, que es en sí misma normal.

2.- Por la naturaleza de la materia

Se dice que en medicina 2+2 no son 4, es decir... un problema de diagnóstico suele tener más variables de las que se pueden modelizar en un algoritmo para resolverlo de forma mecánica.

Por lo tanto evaluar el conocimiento médico se presta a un tipo de prueba de esta naturaleza, en la que todo el conocimiento que se puede preguntar es inabarcable, y así poder separar mejor a los que más conocen de los que menos.

Adenda de reflexiones.- Supongamos que se pone un temario concreto. Supongamos que como consecuencia de su concreción los preparandos pueden abarcar un mayor conocimiento del mismo... ¿qué pasaría?... sería mucho más difícil separar, discriminar. Las notas se apelotonarían todavía más y los empates aumentarían, las normas de desempate no podrían con ellos y habría que recurrir al sorteo para ordenarlos, última norma de desempate. Es decir, se parecería más a un examen de criterios en los que da igual que se empate o no.

Pero entonces si la materia es inabarcable la preparación se tornaría prácticamente imposible. Pues sí. Para eso se sacan los cuadernillos una vez terminado el examen. Esos cuadernillos son en realidad medio temario del ejercicio de examen, ya que la mitad al menos de los conceptos que se preguntan en la prueba son repetidos.

La esencia de ese comportamiento es acercarse a la eficiencia. Que compense para todos. Sistema, preparandos y preparadores. No habría nada peor que el examen fuera aleatorio... ¿por qué?... porque no compensaría prepararlo. Mitad y mitad, esa es su esencia.

Toda la medicina es inabarcable, pero atacar de forma eficiente lo más preguntado en ejercicios anteriores y de ello machacar lo que más fallo de lo que más han preguntado permite acercarse a la mitad de lo probable. Ese es el temario de la prueba. Del resto, una parte entra por ósmosis según sea la preparación, pero deja margen para el juego.

A pesar de que las netas se han disparado, el campo de mejora de los resultados en la mitad de los conceptos que se repiten es tan alto, que los interesados alucinarían si tuvieran acceso a su medida global, ya que la personal la conocen en sus propias carnes. En esa mitad se juega una parte del partido, la más importante... si no sacas los puntos ahí... ¿donde los vas a sacar?... en el resto inabarcable... venga ya...

Durante la preparación cuenta la eficiencia porque el tiempo es la variable escasa, el coste. En el ejercicio de examen lo que cuenta es la eficacia, las netas que obtengas por la causa que sea. Como no eres una máquina tu capacidad de control mental puntúa, cuanto más y mejor controles tus sentimientos más  evitas la variabilidad, y al revés. La variabilidad de los resultados tiene que ver con ese control y con el azar, y se ha de entrenar durante la preparación, lo mismo que la velocidad de respuesta, el tiempo en el que eres capaz de terminar el ejercicio.

Orden y concierto, hasta conseguir fluir. Preparación con método concretado horario y diario, entrenamiento físico y descanso horario, diario y semanal. Entrenamiento psicológico para el control emocional que ayude a controlar la variabilidad de los resultados de los simulacros y del ejercicio de examen. Respuestas entrenadas ante los imprevistos. Adquisición de velocidad para terminar de contestar con tiempo de sobra. Pregunta que no contestas no puntúa.

Todo eso y más, es fluir... ¿entonces?... el secreto de la prueba es conocerlo y aplicarlo desde el primer día, hasta que constituya un hábito, y si el hábito viene de atrás mejor...

Corolario final.- 

Acreditan las Facultades de Medicina con un criterio para superar un nivel de conocimiento mínimo necesario para conceder el título, esa es su facultad. Los exámenes de criterio no tienen la finalidad de ordenar sino de evaluar si se superó o no el criterio y en cuanto.

El MIR simplemente ordena a esos facultados con normas, esa es su facultad establecida en la LOPS y la del MECD conceder el título correspondiente conforme a normas también establecidas en LOPS. Así pues esa es su facultad, ordenar para elegir plaza de formación sanitaria especializada en los centros de formación acreditados con normas.

Si las facultades tuvieran encomendada esa servidumbre y pudieran determinar como ordenar a los aspirantes... ¿cómo lo harían?... ¿por baremo académico?... se obtendrían empates a tutiplén con baremos académicos en base 10 frente a ordenación en base 675... eso sin entrar a dilucidar si el baremo académico originario valdría para toda la vida en una prueba que es de libre concurrencia entre diferentes promociones, porque... ¿el conocimiento que lo legitimó perduraría in eternum? 

Así que me temo que si recibieran esa nueva facultad potestativa terminarían buscando y encontrando un instrumento de medida igual o parecido... ¿o no?... siempre quedará a su favor el beneficio de la duda. 

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