viernes, 8 de diciembre de 2017

Escaleras de colores...

... o la historia del comportamiento por subconjuntos de partícipes.

Esta entrada me la debía. Cuando decidí subir a mi refugio no había terminado de analizar el tema. Me pudieron los del mantra y mandé todo a hacer puñetas. Bajé pronto del refugio olvidado desde el que se divisan los verdes prados al valle donde uno se mancha las manos haciendo adobas de barro y paja. Mira por donde ahora los del mantra están contra las cuerdas por que ha empezado a oírse otro discurso de otros colegas, diferente o con matices diferentes. Incluso el asunto ha sido monotema en el último Interterritorial. Las aguas siempre vuelven a su cauce después de las tormentas. 

He recibido una carta de un hombre de buena voluntad que me hace una propuesta de colaboración para combatir el mantra, curiosamente es uno de ellos. Lo de buena voluntad va porque dice que quiere convencer a sus colegas, según él equivocados. Para eso me pide colaboración. Al igual que hace poco tiempo recibí otra de otro de ellos que tiene muchos datos y muchas razones para saber de qué va el tema, por razones de su cargo y dedicación. Curiosamente para mi asombro me animaba y pedía que siguiera con mi trabajo. 

Cuando esté en marcha el famoso Registro, refrito de otros registros, ¿qué es lo que retratará?... lo que quieran ver los ciegos, que no será otra cosa que lo que ha decidido la voluntad de sus colegas que se han amarrado con cordeles a un territorio por la causa que sea, y la pregunta de verdad seguirá sin contestar... porque a la vista de lo que salga, que ya se sabe... ¿quién decidirá la redistribución?... ¿tendrá carácter obligatorio salir de donde uno ha decidido, o sus circunstancias, amarrarse con cordeles?... pero habrá más preguntas que contestar... por ejemplo la pregunta del millón que el Registro de marras no contestará... ¿quién decidirá cuales serán las necesidades?... y ahí seguirá el debate... porque ¿quién decidirá cuáles son los estándares de necesidad para cada especialidad en cada territorio?... y así el mantra se eternizará porque el mantra es un juicio previo, que no es otra cosa que un prejuicio, que nace de un sesgo de selección... ¿en quién nace la voluntad de dar el paso de "servir" a sus colegas para conducirlos a la tierra prometida?

Después de miles de horas con el culo pegado al duro banco de la mesa, recopilando datos y trabajándolos, me sale un discurso que no tiene nada que ver con un juicio previo y menos aún con el mantra. Cuando me invitaron a participar con una ponencia el 31 de octubre de 2012 en la Jornada de Demografía Médica celebrada en el Casa Blanca de la Plaza de las Cortes, me guió la buena voluntad. Me equivoqué al ir, pero fui de buena voluntad y aún me duró unos meses. Prueba de ello fue que presenté a cada asistente a la Jornada una fotocopia de la ponencia con muchas hojas y decenas de tablas que contenía y proponía una metodología de índices de variables para tratar de encontrar un equilibrio entre numerus clausus y la oferta de plazas. Después la he seguido perfeccionando y editando en el blog. Dejé allí además el fichero con todo el trabajo. Al poco tiempo me invitaron y repetí lo mismo en el Ramón y Cajal, también dejé todo el trabajo en un fichero. ¿Qué fue de todo aquello?

A la salida del Ramón y Cajal me dije, una y no más Santo Tomás. Nos separaron del camino los discursos. Entendí que del mantra se ocuparía el tiempo. Espero que el tiempo encuentre una solución para los hombres de buena voluntad, y que el tema no termine como el rosario de la aurora. Espero vivir lo suficiente para entonar el mea culpa si un servidor fuera el equivocado. 

No obstante no perdamos la fe para creer que llegaremos o llegarán a buen puerto, la esperanza para encontrar hombres de buena voluntad en el camino, y la caridad para cubrir los errores propios y ajenos con mantas castellanas tejidas con hilo grueso de lana oscura. Doctores tiene la Iglesia, seguro que disponen de mejores datos y mejor talento para trabajarlos. Tal vez de ahí saldrá la luz que alumbre el camino a unos y otros en la búsqueda del equilibrio entre las necesidades y el numerus clausus, en una prueba que es selectiva y de libre concurrencia, según dice la LOPS y sus reglamentos.

Para los que no sepan de qué va el asunto, no teman, es la contestación a la carta recibida con la propuesta de colaboración, aprovechando la entrada, dando razones y sinrazones. Al igual que hice en su día con la ponencia de la Jornada, primero la publiqué en el blog que es mi medio de expresión y comunicación.

Vamos allá con lo que dejé sin terminar... las escaleras de colores de los dos últimos años...











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