viernes, 8 de junio de 2012

EL RUIDO DE FONDO EN EL MIR


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Suenan los ecos del discurso de intenciones del Ministerio, expresado al CEEM, sobre cambios en el MIR (ver noticias en Diario Médico y Redacción Médica de hoy 08/06/212)

A los ecos ya conocidos sobre troncalidad y nuevas especialidades, ambos siguen su curso y, desde mi punto de vista, no es previsible su implantación en el próximo MIR, se añaden ahora intenciones de cambios en el examen y propuestas de reducción de plazas, esto último ya puesto en marcha en los dos últimos años (-167 y -70 respectivamente)

Parece ser que el Ministerio ha citado al CEEM para explicarle los estudios realizados, o encargados, por el Ministerio y las conclusiones de los mismos que justificarían esos cambios.

Veremos que depara la próxima reunión la semana que viene.

Las imágenes que he puesto en la entrada, y el título, tienen que ver con el patrón de conducta de la población MIR, tozudo en su comportamiento año a año, no solo de los resultados de la prueba sino también en los resultados de la elección de plazas.

Las nubes que he subido en la entrada están percentilizadas para que se puedan comparar y nos vienen a indicar con claridad, que a pesar del ruido de fondo, hay una relación entre baremo académico y resultado, al igual que la hay entre resultado y nacionalidad por razones distintas.

El ruido de fondo contiene, oculto por falta de datos para desagregarlos, el resto de predictores de nº de orden, además de los dos citados, la edad de los examinados que expresaría la pérdida memorística, mayor cuanto más tiempo haga que se terminó la licenciatura, el comportamiento de género, más centrado en las mujeres que en los hombres o menos extremo si se prefiere, y otros ya más propios de las circunstancias de la preparación.

¿Por donde pueden venir los cambios?

Según anuncian lo que se pretende es que la prueba sea más evaluadora y menos ordenadora, me imagino lo que quieren decir pero el MIR seguirá siendo ordenador aunque la evaluación mejore, una distribución siempre comienza por el nº 1 y después van los demás, uno a uno, hasta el último.

Supongo que los estudios a los que se refieren son estudios de carácter estadístico para determinar: a) si hay predictores de nº de orden y cuales son por orden de importancia, b) si las preguntas tipo test, con cinco posibles respuestas, son suficientemente distractoras o por el contrario sería suficiente con menos respuestas, y cuantas menos, c) si se redujera el nº de respuestas posibles por pregunta se liberaría tiempo del examen y se podrían aumentar el nº de preguntas (cuantas más preguntas menos influencia tiene el factor suerte) o bien aumentar los casos clínicos en el nº de preguntas actuales tratando de aumentar la capacidad evaluatoria que comentan, d)  la medición precisa del grado de dificultad del examen, a priori y aposteriori, aspecto importante para corregir/aumentar la capaciadad evaluatoria, que es lo mismo que decir la capacidad ordenatoria o discriminatoria, que es como se debe de llamar.

Conviene decir que de los estudios de comportamiento de la población de la última década se puede afirmar que el formato actual es suficientemente, equitativo, objetivo por medible, con un grado de dificultad acotable y acotado, no excesivamente distante entre años, lo que implica que está muy estudiado ese aspecto previamente a su realización, de suficiente capacidad predictiva en su finalidad ordenadora como lo demuestra el estudio de los predictores de nº de orden.

Que duda cabe que se pueden plantear mejoras, además de las que ya se han realizado desde los años 2008 y 2009,  y desde mi punto de vista deberían ir encaminadas hacia tres cuestiones, la mejora en el baremo académico, la mejora  en el examen y la mejora en la asignación de las plazas.

- La mejora en el baremo académico debería de tener en cuenta el ajuste del baremo para los nacionales de aquellos países cuyos resultados no están en proporción a los mismos y eso es fácilmente medible. Ponderar el baremo en base diez, eliminando las matrículas de honor en el baremo MIR, eso mejoraría la evaluación de aprobados y notables altos. Introducir la ponderación de los baremos individuales con la nota media de la facultad y la nota media nacional, este último aspecto es más importante, desde mi punto de vista, que el cambio de base cuatro a base diez aunque más difícil de implementar. La introducción de una prueba previa al MIR para la homologación de los títulos y el baremo de la misma serviría como baremo MIR para quien realizase la prueba.

- La mejora en el examen debería de ir encaminada a la generalización de la prueba ECOE como evaluadora (apto no apto) de las habilidades clínicas y comunicativas, prueba a realizar en las facultades de Medicina y previa a la Licenciatura-Graduación y al Master. Estudiar la posible reducción de respuestas por pregunta, caso de que se demuestre que, de las cuatro respuestas no correctas una o dos no son suficientemente distractoras, caso de ser así habría que tener en cuenta que el % de penalización de las respuestas incorrectas ha de guardar un equilibrio  con el número de respuestas de la pregunta, este punto ha de meditarse bien, ya que la solución podría venir por aumentar los requerimientos, a los desarrolladores de preguntas, de aumentar la tensión distractora de las respuestas antes que disminuirlas. Caso de optar por disminuirlas, el tiempo supuesto de ahorro del examen, se puede compensar aumentando el número de preguntas  (reduciría el factor azar o suerte) o bien aumentar las preguntas relativas a casos clínicos en las preguntas actuales. El examen tiene margen para aumentar la capacidad discriminatoria del  mismo y mejorar la evaluación y ordenación, tendiendo a una pendiente, en el grado de dificultad, de 45 en la distribución de la misma en la población de preguntas.

- La mejora en la asignación de las plazas vendría de la mano de dos aspectos que darían fortaleza a la prueba en su carácter planificador de necesidades de especialistas por el SNS y de seriedad en su nivel, es decir en su capacidad evaluatoria. En el tema de las necesidades, y determinadas estas  para el SNS de forma previa a cada convocatoria, a su resultado se le aumentaría un 10% de las plazas en cada especialidad, de tal manera que la concreción del cupo de extranjeros se realizase sobre el 10% de las plazas de cada especialidad y no de forma general, ad libitum, como se concreta en la actualidad introduciendo un factor de incertidumbre en la planificación de las necesidades nacionales de especialistas. En el tema de la seriedad de la prueba, estudiar y concretar una nota mínima de examen para poder obtener nº de orden, de tal manera que quien no la obtenga no pueda elegir plaza por no asignarle nº de orden al no superar un mínimo superior al actual (para hacerse una idea, el 25% de los que obtienen nº de orden tienen menos de 53 netas en un examen muy difícil y 70 netas en un examen muy fácil, que sería lo mismo que establecer la referencia de frontera de nº de orden en el P25 de la distribución)


El principal valor de la prueba MIR, aún a pesar de que los diferentes predictores de nº de orden podían invitar a su abandono, además del elevado coste que supone la preparación y realización de las pruebas en tiempo y dinero, tanto a la Administración Pública como a los que la preparan, estriba en su desarrollo técnico y logístico adquirido a lo largo de los años, garantía suficiente de equidad y por lo tanto de paz social para el ordenamiento del acceso a la formación especializada, así pues sus cambios y los resultados esperados de los mismos han de ser bien medidos, porque ese es su principal valor y justificación, y no otro.


El ruido de fondo en su distribución es prueba palpable de que no es suficiente con tener un buen baremo para obtener un buen nº de orden. Además aunque el baremo sea un buen predictor de nº de orden, especialmente entre los españoles, no sería suficiente para ordenar en cada convocatoria, porque cada vez son más los que recirculan por la prueba, españoles y extranjeros, de una manera u otra, alrededor del 30-40% como mínimo,  y no parece de recibo que el baremo académico fuera el elemento diferenciador permanente en la elección de especialidad, ni por primera vez ni para recircular.


Por lo tanto la prueba se erige en elemento necesario de ordenación para la elección de especialidad y plaza de formación, y las posibles mejoras de la misma han de profundizar en sus bondades más reconocidas, universal, pública, equitativa, fácilmente medible y por lo tanto objetiva, y además transparente en sus resultados para editar y publicar análisis suficientes de la misma a posteriori cada año.


Así pues, que los supuestos cambios sean para bien. Que supongo que habrán de ser para ediciones posteriores, porque no me imagino que haya tiempo para cambios en el próximo MIR en vísperas del comienzo de su preparación.

3 comentarios:

  1. Creo que los posibles cambios en el examen si se hacen, se deberían de dejar para la próxima convocatoria. Los que nos estamos preparando para el próximo MIR de Enero de 2013 ya nos estamos preparando con un método pensado en el tipo de examen que tenemos en la actualidad.
    Cualquier cambio repentino y con poco tiempo, creo que no ayuda a que los mejores tengan mejores resultados. Creo que favorece todo lo contario.

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  2. Anónimo12/6/12 9:32

    José Maria, piensas que el BOE saldrá como siempre a la mitad de septiembre?
    Muchas gracias para todo!

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  3. MIR 2011/2012 26/09/2011
    MIR 2010/2011 22/09/2010
    MIR 2009/2010 22/09/2009
    MIR 2008/2009 19/09/2008
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    MIR 2006/2007 22/09/2006
    MIR 2005/2006 22/09/2005

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