lunes, 23 de enero de 2017

Supongamos una pregunta...

... ¿todo el mundo sacaría la misma nota en el examen preparándose lo suficiente?

No, todo el mundo tiene un techo y ese techo no es igual... ese techo sería su puntuación verdadera... aquella que en las mismas circunstancias de preparación sería el resultado de la media de cuatro exámenes seguidos... 

Como si fuera el caso de una saltador de longitud, de un saltador de altura, de un arquero... de un lanzador de peso, de jabalina, de disco, de barra... 

Así pues, todos tenemos un techo de cristal, ese techo de cristal es la puntuación verdadera... 

En el MIR como en tantas cosas en la vida, somos nosotros y nuestras circunstancias. El techo de cristal es solo una ponderación de todas las circunstancias que confluyen en una persona. Todas.

No todos cargaron la mochila igual, no todos tienen igual de reciente ese cargamento, no todos habrán podido tensar la cuerda del arco con el mismo entrenamiento, no todos habrán tenido las mismas circunstancias para rasantear el contenido de la mochila, rellenar las lagunas, relacionar el conocimiento adquirido, no todos interpretan lo mismo cuando leen una pregunta y sus alternativas, no todos controlan las emociones igual, en definitiva, no todos somos iguales, y menos aún en el mismo día, a la misma hora...

No todos han estado con igual salud... no en todos los casos la aleatoriedad se pondrá de su parte...

El conjunto de todas las circunstancias de todos los aspirantes expresadas el mismo día, a la misma hora, le llamamos por convenio distribución de resultados... una foto de ese momento... solo de ese momento... por convenio...

Esa foto es la que se mide... y es así porque hacer otra cosa sería más difícil, más costoso, y lo dejamos ahí, donde tal vez la mayoría estaremos de acuerdo...

Eso sí, siempre nos quedará el consuelo, la ilusión, incluso la esperanza, de que otras formas de hacerlo serían posibles. Incluso que esas formas serían mejores para poder obtener la puntuación verdadera de cada aspirante...

La puntuación justa, objetiva... la puntuación guay del Paraguay... la puntuación soñada...

A la vez que los sueños, a mi entender, debería de formar parte del entrenamiento la preparación psicológica, la preparación emocional. Porque en este tipo de pruebas de potencia y velocidad, que hay un tiempo determinado, unas circunstancias, que hay crecimiento, que debes de entrenar el formato, que hay techo de cristal, que hay una puntuación que se quiere acercar a la puntuación verdadera, que esa es la que buscas... pero que a su vez hay aleatoriedad, que no todas los simulacros simulados su resultado da en la diana de la puntuación verdadera, entonces hay que saber que eso es normal, que forma parte de la normalidad, durante los simulacros y también en el examen...

Que en definitiva hay que asumir la incertidumbre del resultado concreto dentro de la certidumbre del crecimiento que proporciona la preparación y el entrenamiento... ese factor, aprender a convivir con él... saber que es un compañero inseparable que te dice que lo probable de los resultados es que giren alrededor de la diana, de tu diana, de tu puntuación verdadera, por la ley de los grandes números... a la vez que saber que por ello mismo se crece subiendo y bajando dentro de una tendencia de ese punto central... esa incertidumbre es tu incertidumbre... tu compañera con la que has de aprender a convivir, a tratar de tú a tú... a permanecer con ella, a saberla llevar... y a saberla bailar...

La probabilidad forma parte de la naturaleza, de lo más íntimo de la naturaleza, forma parte de la mecánica cuántica que gobierna la naturaleza de lo más pequeño, se expresa por probabilidades.

Exactamente igual que si fueras un saltador de pértiga, de longitud, de triple salto, de un tirador de arco... igual... tú compites durante la preparación contigo mismo, con tus miedos y esperanzas, con tu alegría, con tu día a día, con tu rutina de estudio y de descanso... esos miedos que intentas dejar aparcados, olvidados, dominados... todo para poder expresar tu puntuación verdadera el día que competirás con los demás. La puntuación verdadera es la que te exiges, la que se expresará por probabilidad el día del examen, la del deber cumplido... el resto será lo que tenga que ser... y tú deberás de estar satisfecho porque lo has puesto todo de tu parte... y a quien eso hace no se le puede exigir más...

Este viaje será un recuerdo del pasado... la vida es lo que viene después... lo que hará de este viaje un recuerdo...

Que la aleatoriedad te sonría y se ponga de tu parte para hacer trizas la ley de los grandes números... y consigas superar tu puntuación verdadera... porque también es posible, como es posible que te caiga la lotería aunque su probabilidad sea pequeña.

Esta última semana, cuando puedas, piensa en esto, y procura mantener la calma, sigue la rutina diaria, pasea y respira hondo, come bien y ligero, duerme lo suficiente, descansa, no rompas, mantén la cabeza alta, la vista larga, con la sensación de haber cumplido tu deber, y lo que tenga que ser será, ni tú ni nadie puede exigir más si lo has puesto todo de tu parte...

11 comentarios:

  1. Anónimo24/1/17 9:05

    No entiendo como en 2017 con el "techo de tecnología" que tenemos, sigues usando un formato de letra y fondo tan poco agradable para la lectura. Deja de dar consejos y aplícatelos. No hay quien lo lea del tirón.

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    1. Muchas gracias Anónimo, por detectar y manifestar mis limitaciones. Esperaré gustoso tus consejos, sobre el formato de letra y fondo, y por supuesto por el trasfondo de tu mandato categórico por si hubiera en el mismo más allá de la queja expresada por el continente.

      Para finalizar recuerda que no estoy aquí para agradar a todos, es imposible, como igualmente tampoco todos que me he encontrado en este camino, los que me salieron al paso y los que no, me han agradado a mi.

      Que tengas buen viaje por el tuyo.

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    2. No sólo se puede leer del tirón si no que además es totalmente recomendable.
      El texto es espectacular.
      Cuando llegues a la esencia te olvidaras de la superficie (siempre que sepas valorar el contenido, que no parece ser el caso).

      Gracias por el texto, José Maria.

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    3. Mrs. Marple24/1/17 15:47

      Es una entrada extraordinaria, capaz de transmitir a la vez la esperanza y paz que tanto necesitamos en esta última semana. Gracias una vez por sus sabios consejos y por sus palabras de ánimo, José María.

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    4. Como bien dice Jose María, cada uno tiene su techo, inclusive para ser capaces de leer textos de todo tipo e índole en cualesquiera formatos. Muchísimas gracias Jose María por tantísimo que das a cambio de nada.

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    5. Gracias por seguir ahí y así. Felicidades por tener trolls (perdón, no es mi intención alimentártelos), una demostración más de que estás en el top.

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  2. Qué bonito!!! Y cuanta verdad.... Gracias!!!!

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  3. Nos ha costado sangre, sudor y lagrimas llegar hasta aquí.
    Genial texto, comparto, con su permiso, en mi blog.
    Referencia incluida, no quisiera ser un pajaro del alpiste.

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  4. Soy una residente de una especialidad medico-quirúrgica. He pasado ya por esto, sé lo duro que es. Durísimo. Una heroicidad de fuerza de voluntad y sacrificio. Te da una madurez sin igual. Te distingue. Te da poder saber que has pasado por algo de tanta valía.
    Estáis a tan solo 48 horas de descansar. Por fin. No os imagináis la vida tan fabulosa que os espera en el hospital. Es fantástica la recompensa. Pasaría por cien y mil MIRES por disfrutar de la vida hospitalaria. No es un trabajo, es un hobbie. Es apasionante, divertido. Es cruzar todos los días la puerta del hospital con sonrisa interior.
    Podría hacer 3 guardias seguidas si no fuera por el cansancio y por las ganas de ver a mi familia.
    Es una recompensa que vale con creces todo el esfuerzazo que habéis hecho. Es felicidad. Es tu profesión, la de médico.
    Ya veréis qué gozada es trabajar en el hospital.
    Enhorabuena por el gran camino recorrido hasta aquí. Has hecho algo increíble. Has sido capaz. Eres grandioso.
    A por el examen! Con tranquilidad, nada de nervios. Todo esta en esa cabecita. No hace falta sacar un 200. Yo saqué un 2300 y cogí la especialidad que quería. Ese era mi techo, como dice Jose María. No pude estudiar más. Me esforcé muchísimo, lo dí todo de mí. Fue durísimo. No flaqueé apenas. Tenía una gran concentración. Estaba muy mentalizada. A cañón 8-9 meses. Y mi techo era un 2300. Y cogí Ginecología y Obstetricia. Y no puedo ser más feliz con mi especialidad.
    Vosotros también tendréis vuestro techo, escoged la especialidad que más os apasione.
    Máxima concentración para estas ultimas 48 horas y a por ese examen!

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  5. Fantástico gangas,muchas gracias ,soy madre sufridora ,te sigo desde que mi hija entro en medicina ,mil gracias de nuevo por tu ayuda.

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  6. Fantástico gangas,millones de gracias por tu ayuda,soy madre sufridora,te sigo desde hace años y te agradezco la ayuda que prestas.El texto FANTÁSTICO.

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