...
en catorce años de MIR...
Adenda.- El grado de dificultad del examen es un sentimiento subjetivo de cada examinado, durante el examen y a posteriori del examen, y también los sentimientos de los "colaterales".
Para tratar de objetivar ese, y esos sentimientos, podríamos hacer varios diseños para obtener información tabulada y trabajar sus resultados en un análisis posterior.
El primero de ellos podría ser una encuesta tabulada a los examinados. El segundo de ellos podría ser una encuesta tabulada a "jueces con criterio", por ejemplo Jefes de Servicio de Hospitales de diferentes especialidades, o a las Sociedades de cada especialidad. Todos ellos serían métodos cualitativos de análisis del grado de dificultad del examen a posteriori.
La característica de todos ellos es que no estaban a mi alcance, fundamentalmente por economía procesal y relaciones, más que por metodología.
El primero de ellos podría ser una encuesta tabulada a los examinados. El segundo de ellos podría ser una encuesta tabulada a "jueces con criterio", por ejemplo Jefes de Servicio de Hospitales de diferentes especialidades, o a las Sociedades de cada especialidad. Todos ellos serían métodos cualitativos de análisis del grado de dificultad del examen a posteriori.
La característica de todos ellos es que no estaban a mi alcance, fundamentalmente por economía procesal y relaciones, más que por metodología.
Esa ha sido la razón fundamental de recurrir a un convenio conmigo mismo, para poder trabajar sobre el tema estos años. Convenio que siempre he anunciado previamente, para su crítica por los interesados, ya que al mismo le faltan patas.
Mi convenio era, también por economía procesal pero en sentido contrario, lo que podía hacer a mi mano, lo posible y sobre todo lo más rápido. Un método cuantitativo, que además tiene una ventaja incuestionable, sus referencias son entendibles y prácticas, por y para los examinados y sus "colaterales". Todo ello, precisamente, por su fácil y rápida metodología cuantitativa descriptiva. Además de poder ser comparable año a año en sus diferentes estadísticos, que son los que ofrece la tabla gráfica de la entrada, para los examinados y para los que vienen detrás. Ocho referencias de estadísticos del grado de dificultad en la gráfica.
Aquí queda pues la gráfica de catorce años, antes de mi despedida del blog.
Aquí queda pues la gráfica de catorce años, antes de mi despedida del blog.
¿Sería posible añadirle más?
Sí, por ejemplo las encuestas de las que hablo. Pero no conozco a nadie de los "jardineros del jardín" que ande entretenido en esa parte de sus discursos.
¿Sería posible añadirle todavía más y más?
Naturalmente. El verdadero examen del examen es posible.
Se trataría de expresarlo en tres patas de una trébede que sirvieran para centrar el debate, ese debate que actualmente va por los cerros de Úbeda, y una vez centrado, mejorar.
La dos primeras patas del examen seguirían una metodología cuantitativa en su diseño. La primera de ellas sería meramente descriptiva conteniendo sus estadísticos ampliamente, es a la que me he dedicado estos años, precisamente por economía procesal, era la que me podía guisar y comer, sin contar con los jardineros del jardín. De lo contrario todavía estaría esperando. Digamos que es ésta la que ha llegado a su fin por haber dado ya todo de sí.
La segunda pata cuantitativa es la más analítica de todas, y para ella se necesitan, tabuladas, las respuestas de todas las preguntas del examen por parte de todos los examinados, caracterizadas con un identificador codificado, y todos lo metadatos correspondientes a las mismas.
De ahí saldrían la función de probabilidad de cada una de las preguntas y su posterior análisis cualitativo, es decir, si había o no cumplido su misión como calibradora de lo que quería medir o calibrar de cada examinado. Saldría también la función de información de cada pregunta y del examen en su conjunto. Es decir, la capacidad de discriminación de esa pregunta, reflejada en la pendiente máxima de la función. Por fin, saldría la capacidad, como distractores del examinado, de cada un de las respuestas de todas las preguntas.
Por fin, la tercera pata sería la dedicada al juicio de los "jueces con criterio". Esta última pata se expresaría en un Anexo del Informe cuantitativo, previo diseño tabulado, para contestación de los mismos, y trabajo cualitativo posterior mediante discurso y propuestas de mejora.
¿Todo eso para qué?
Para centrar el debate del examen, en su examen, y no en otras historias.
¿Para qué sirve centrar el debate en el examen del examen?
a) Para medir y mejorar el banco de preguntas que gestionan las pruebas. Lo que en alguna ocasión he denominado el "sancta sanctorum" de las pruebas.
b) Para dar cuenta a los ciudadanos a los que van dirigidas la pruebas y las financian. En su más amplio sentido de la palabra, es decir, a los médicos y otros profesionales sanitarios que se presentan a las mismas, y en en general al resto de profesionales y pacientes del SNS, que son los tributarios de las mismas.
Nota final.-
Ni esta entrada ni su nota final estaban previstas. La gráfica la tenía hecha y he entendido que merecía la pena subirla, curiosamente este año en que el tema del grado de dificultad ha estado tan debatido.
Esta nota final es la justificación de mi marcha, que no tiene nada que ver ni con mi estado de salud pasajero, ni con mi reciente jubilación laboral, ni con ningún comentario vertido en el blog del signo que sea.
Mi marcha tiene que ver con lo que considero un fracaso personal que nace en el tiempo, fundamentalmente a partir del 31 de octubre de 2012, fecha en la que se celebró en la sede de la OMC la Jornada de Demografía, a la que fui invitado como ponente, con unos datos y un discurso diferentes del resto de ponentes.
A pesar de los buenos propósitos de colaboración que hubo, previos a la Jornada, desde la primavera del 2010 hasta esa fecha para tratar de encontrar una solución de continuidad a mis trabajos sobre el MIR. Desde entonces siento que no he sido capaz de convencer a nadie para centrar el debate y hacer el trabajo que considero que falta sobre el examen, la segunda pata cuantitativa, el examen del examen. Para ello son necesarios los datos que se especifican más arriba, en la primera parte de esta misma entrada.
Para rematar, y a pesar de haberlo intentado, no he sido tampoco capaz de centrar el debate de los "jardineros del jardín" sobre el examen MIR. Sobre los datos del MIR y sus colaterales, especialmente los referentes a la satisfacción teórica del continuo no reflejada en norma legal alguna, es decir, el debate sobre lo que denomino la "Paradoja del MIR", que comenzó aquí, y siguió con la ponencia aquí, que venía de aquí, y proseguía aquí y aquí, aquí, y aquí. Posteriormente tuvo lugar otra ponencia en el Ramón y Cajal, a la que adelantaba esta entrada aquí. Unos días antes del día de la ponencia escribía esto, que tenía que ver con los resultados provisionales de ese año. A los pocos meses escribí esta entrada, y actualizaciones posteriores, aquí, y aquí. Posteriormente me atrevía a preguntar si existía alternativa al MIR, aquí.
La cosa siguió, ingenuo de mí, tratando de centrar el debate con más entradas, aquí, aquí, aquí, y aquí una entrada que lleva a otras, sobre el tema específico de la especialidad de Familia. No había acabado la cosa cuando me hice eco de esta opinión.
Aquí hubo una ocasión pero acabó en agua de borrajas, porque el desencuentro no escenificado ya sea había producido. Después de la primera Jornada de Demografía hubo otra en Murcia a la que no fui invitado. Tiempo después escribí esto, pero hubo más, más, más, y más, ésta última ya sin intervención por mi parte.
Por último la más reciente, en la que, ya removido en mis entrañas, ni siquiera le he añadido discurso a los datos que hablan pos sí mismos. Sí que los he resaltado de tamaño y señalado en colores, para que se note, se vea, y se palpe, la "Paradoja del MIR", porque una cosa es irse, y otra desaparecer, que no somos para dos días.
Más allá de la posible influencia que haya podido tener en el debate del MIR durante estos años, lo único que he conseguido ha sido el silencio de los que yo llamo "jardineros del jardín".
De nada ha servido haberme significado en el estudio y análisis descriptivo de los datos disponibles. Tampoco han servido de nada nuestros encuentros, ni los parabienes, a pesar de los trabajos entregados sin estipendio, que por cierto nunca pretendí. La cosa quedó en nada después de dos años. Lo mismo con los deseos que manifestaron los dos decanos presentes el día 31/10/2012... agua de borrajas... de nada ha servido el trabajo de seguimiento de las notas de corte, todo sigue igual... y del que también aprovecho la ocasión para despedirme.
Seguramente esta justificación sea más un acto de soberbia que otra cosa, pero uno tiene sus poros en las duelas del tonel que le representa, y a veces esos poros se convierten en peros, y por ahí se va todo el vino de la bota. Necesitaba al menos explicármelo a mi mismo, y de paso a mis sufridores lectores que no tenían porqué saber leer entre líneas desde las fechas que señalo.
Así pues, cada caminante siga su camino.
PD.- Para evitar equívocos, los que llamo "jardineros del jardín" son aquellos que representan legítimamente a los médicos en todas sus manifestaciones, profesional, sindical, docente, y estudiantil. Ellos no tienen porqué contar conmigo aunque algunos de ellos contaran en esos momentos explicados más arriba. No he tenido con ellos el más mínimo roce, solo he tenido con alguno de ellos alguna conversación, algún trabajo ni siquiera solicitado que he realizado con libertad absoluta y extrema rapidez y extensión, pero ningún tipo de acuerdo que fuera más allá de un compromiso verbal que yo mismo interpretaba... una colaboración para trabajar los datos de resultados del MIR que recibían, y que solo duró dos años. Hacerles un análisis del MIR que se publicaba en el blog de la Vocalía, sin que ellos lo pidieran expresamente, y que yo interpreté porque creí que era lo que correspondía...
Lo que siento con esto yo, y no necesariamente ellos, es, desde entonces, una calima que prefiero evitarme. Un silencio que lo llena todo. Ni más ni menos. Siento que el discurso de los datos nos ha separado, ellos dicen una cosa en su discurso y a mi los datos me dicen la contraria.
¿Qué hago aquí publicando más y más datos y trabajos sobre demografía MIR?... Nada, ya he señalado bastante de un tema al que fui invitado, y del que solo me interesaba, antes de ir, el valor de Nn (presentados al MIR de un año determinado) para mis trabajos.
Lo malo es que me puse en la pista con la invitación recibida a la Jornada de Demografía... y una vez en la pista... busco y rebusco, y ya he encontrado bastante... lo que a mi me dicen los datos no tiene nada que ver con el discurso de ellos... y sin un encuentro posible, en un debate inexistente, solo queda marcharse, porque al fin y al cabo... ¿qué pinto yo llevándoles la contraria, una y otra vez, con los resultados del análisis de los números?, ¿callarme?... no es posible.
Prefiero no seguir escuchando el guión del juicio y discurso único, y aún menos viendo el final de la película, discurso y acción únicos... y ojalá sea yo el equivocado... desearía que así fuera y que ellos tuvieran razón y razones... y que al final la "Paradoja del MIR" no fuera tal paradoja, sino solo una quimera en mi cabeza...
La segunda pata cuantitativa es la más analítica de todas, y para ella se necesitan, tabuladas, las respuestas de todas las preguntas del examen por parte de todos los examinados, caracterizadas con un identificador codificado, y todos lo metadatos correspondientes a las mismas.
De ahí saldrían la función de probabilidad de cada una de las preguntas y su posterior análisis cualitativo, es decir, si había o no cumplido su misión como calibradora de lo que quería medir o calibrar de cada examinado. Saldría también la función de información de cada pregunta y del examen en su conjunto. Es decir, la capacidad de discriminación de esa pregunta, reflejada en la pendiente máxima de la función. Por fin, saldría la capacidad, como distractores del examinado, de cada un de las respuestas de todas las preguntas.
Por fin, la tercera pata sería la dedicada al juicio de los "jueces con criterio". Esta última pata se expresaría en un Anexo del Informe cuantitativo, previo diseño tabulado, para contestación de los mismos, y trabajo cualitativo posterior mediante discurso y propuestas de mejora.
¿Todo eso para qué?
Para centrar el debate del examen, en su examen, y no en otras historias.
¿Para qué sirve centrar el debate en el examen del examen?
a) Para medir y mejorar el banco de preguntas que gestionan las pruebas. Lo que en alguna ocasión he denominado el "sancta sanctorum" de las pruebas.
b) Para dar cuenta a los ciudadanos a los que van dirigidas la pruebas y las financian. En su más amplio sentido de la palabra, es decir, a los médicos y otros profesionales sanitarios que se presentan a las mismas, y en en general al resto de profesionales y pacientes del SNS, que son los tributarios de las mismas.
Nota final.-
Ni esta entrada ni su nota final estaban previstas. La gráfica la tenía hecha y he entendido que merecía la pena subirla, curiosamente este año en que el tema del grado de dificultad ha estado tan debatido.
Esta nota final es la justificación de mi marcha, que no tiene nada que ver ni con mi estado de salud pasajero, ni con mi reciente jubilación laboral, ni con ningún comentario vertido en el blog del signo que sea.
Mi marcha tiene que ver con lo que considero un fracaso personal que nace en el tiempo, fundamentalmente a partir del 31 de octubre de 2012, fecha en la que se celebró en la sede de la OMC la Jornada de Demografía, a la que fui invitado como ponente, con unos datos y un discurso diferentes del resto de ponentes.
A pesar de los buenos propósitos de colaboración que hubo, previos a la Jornada, desde la primavera del 2010 hasta esa fecha para tratar de encontrar una solución de continuidad a mis trabajos sobre el MIR. Desde entonces siento que no he sido capaz de convencer a nadie para centrar el debate y hacer el trabajo que considero que falta sobre el examen, la segunda pata cuantitativa, el examen del examen. Para ello son necesarios los datos que se especifican más arriba, en la primera parte de esta misma entrada.
Para rematar, y a pesar de haberlo intentado, no he sido tampoco capaz de centrar el debate de los "jardineros del jardín" sobre el examen MIR. Sobre los datos del MIR y sus colaterales, especialmente los referentes a la satisfacción teórica del continuo no reflejada en norma legal alguna, es decir, el debate sobre lo que denomino la "Paradoja del MIR", que comenzó aquí, y siguió con la ponencia aquí, que venía de aquí, y proseguía aquí y aquí, aquí, y aquí. Posteriormente tuvo lugar otra ponencia en el Ramón y Cajal, a la que adelantaba esta entrada aquí. Unos días antes del día de la ponencia escribía esto, que tenía que ver con los resultados provisionales de ese año. A los pocos meses escribí esta entrada, y actualizaciones posteriores, aquí, y aquí. Posteriormente me atrevía a preguntar si existía alternativa al MIR, aquí.
La cosa siguió, ingenuo de mí, tratando de centrar el debate con más entradas, aquí, aquí, aquí, y aquí una entrada que lleva a otras, sobre el tema específico de la especialidad de Familia. No había acabado la cosa cuando me hice eco de esta opinión.
Aquí hubo una ocasión pero acabó en agua de borrajas, porque el desencuentro no escenificado ya sea había producido. Después de la primera Jornada de Demografía hubo otra en Murcia a la que no fui invitado. Tiempo después escribí esto, pero hubo más, más, más, y más, ésta última ya sin intervención por mi parte.
Por último la más reciente, en la que, ya removido en mis entrañas, ni siquiera le he añadido discurso a los datos que hablan pos sí mismos. Sí que los he resaltado de tamaño y señalado en colores, para que se note, se vea, y se palpe, la "Paradoja del MIR", porque una cosa es irse, y otra desaparecer, que no somos para dos días.
Más allá de la posible influencia que haya podido tener en el debate del MIR durante estos años, lo único que he conseguido ha sido el silencio de los que yo llamo "jardineros del jardín".
De nada ha servido haberme significado en el estudio y análisis descriptivo de los datos disponibles. Tampoco han servido de nada nuestros encuentros, ni los parabienes, a pesar de los trabajos entregados sin estipendio, que por cierto nunca pretendí. La cosa quedó en nada después de dos años. Lo mismo con los deseos que manifestaron los dos decanos presentes el día 31/10/2012... agua de borrajas... de nada ha servido el trabajo de seguimiento de las notas de corte, todo sigue igual... y del que también aprovecho la ocasión para despedirme.
Seguramente esta justificación sea más un acto de soberbia que otra cosa, pero uno tiene sus poros en las duelas del tonel que le representa, y a veces esos poros se convierten en peros, y por ahí se va todo el vino de la bota. Necesitaba al menos explicármelo a mi mismo, y de paso a mis sufridores lectores que no tenían porqué saber leer entre líneas desde las fechas que señalo.
Así pues, cada caminante siga su camino.
PD.- Para evitar equívocos, los que llamo "jardineros del jardín" son aquellos que representan legítimamente a los médicos en todas sus manifestaciones, profesional, sindical, docente, y estudiantil. Ellos no tienen porqué contar conmigo aunque algunos de ellos contaran en esos momentos explicados más arriba. No he tenido con ellos el más mínimo roce, solo he tenido con alguno de ellos alguna conversación, algún trabajo ni siquiera solicitado que he realizado con libertad absoluta y extrema rapidez y extensión, pero ningún tipo de acuerdo que fuera más allá de un compromiso verbal que yo mismo interpretaba... una colaboración para trabajar los datos de resultados del MIR que recibían, y que solo duró dos años. Hacerles un análisis del MIR que se publicaba en el blog de la Vocalía, sin que ellos lo pidieran expresamente, y que yo interpreté porque creí que era lo que correspondía...
Lo que siento con esto yo, y no necesariamente ellos, es, desde entonces, una calima que prefiero evitarme. Un silencio que lo llena todo. Ni más ni menos. Siento que el discurso de los datos nos ha separado, ellos dicen una cosa en su discurso y a mi los datos me dicen la contraria.
¿Qué hago aquí publicando más y más datos y trabajos sobre demografía MIR?... Nada, ya he señalado bastante de un tema al que fui invitado, y del que solo me interesaba, antes de ir, el valor de Nn (presentados al MIR de un año determinado) para mis trabajos.
Lo malo es que me puse en la pista con la invitación recibida a la Jornada de Demografía... y una vez en la pista... busco y rebusco, y ya he encontrado bastante... lo que a mi me dicen los datos no tiene nada que ver con el discurso de ellos... y sin un encuentro posible, en un debate inexistente, solo queda marcharse, porque al fin y al cabo... ¿qué pinto yo llevándoles la contraria, una y otra vez, con los resultados del análisis de los números?, ¿callarme?... no es posible.
Prefiero no seguir escuchando el guión del juicio y discurso único, y aún menos viendo el final de la película, discurso y acción únicos... y ojalá sea yo el equivocado... desearía que así fuera y que ellos tuvieran razón y razones... y que al final la "Paradoja del MIR" no fuera tal paradoja, sino solo una quimera en mi cabeza...
































